
En 1949, reconocidos empresarios franceses incursionaron en el ramo de los lubricantes y montaron su propia fábrica con infraestructura moderna y un sofisticado laboratorio de control de calidad. Así nació la línea ROUX, que se convirtió en una de las marcas más prestigiadas del mercado.
Más de 75 años después, el futuro de la empresa se sostiene sobre esos cimientos: tecnología europea, procesos certificados, investigación y desarrollo, y la búsqueda continua de la superioridad en cada especialidad.


